En el segundo trimestre del curso (enero/marzo 2019) hemos seguido profundizando y consolidando los contenidos y objetivos previstos en el proyecto cofinanciado por el Servicio Canario de Empleo. Un proyecto que trabaja, desde la individualidad, las áreas de: logopedia, psicología, pedagogía, psicopedagogía y trabajo social. También desde el trabajo en grupo, además de con las familias y el equipo educativo.

Con la implementación de este proyecto, se permite Optimizar y consolidar las competencias personales y sociales de las personas con diferentes capacidades intelectuales (DCI) y sus familias, mediante la intervención directa de un equipo interdisciplinar que favorecerá la adquisición y consolidación de conocimientos, destrezas y herramientas, orientadas a maximizar sus niveles de autonomía personal, de calidad de vida y, por consiguiente, su capacitación profesional y sus posibilidades de acceso al mercado laboral.

A lo largo de este segundo trimestre se ha seguido trabajando con los chicos/as para fomentar su aprendizaje y su autonomía. Cada profesional trabaja con los/as  jóvenes competencias básicas, acorde a sus necesidades específicas. Destacar, entre otros objetivos, que la logopeda trabaja la respiración, la conciencia fonológica y el desarrollo del lenguaje. La psicóloga las habilidades sociales, autoestima, sentido de pertenencia y autocontrol emocional. La trabajadora social trabaja el favorecer el desarrollo de personas libres, con criterio propio, respetuosas, participativo solidario, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable. La pedagoga y la psicopedagoga trabajan la atención y concentración, la comprensión lectora, las operaciones de matemáticas básicas, lectoescritura y manejo del dinero, entre otros objetivos.

En este periodo se han observado considerables avances en los ámbitos trabajados, y  en las distintas especialidades. Los/as jóvenes han seguido participando y mostrando interés en mejorar las competencias que les permitirá ser personas más autónomas e independientes.

En cuanto a las familias, cabe destacar que se ha seguido trabajando con ellas para fomentar la participación e implicación de las mismas, llegando a realizar una serie de acuerdos y compromisos,  tanto en las reuniones grupales como en las individuales. De la misma manera, a los profesionales se les facilitan herramientas que permita la obtención de mejores resultados y un trabajo mejor coordinado.

 

 

 

 

 

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